Río Ogowe (Gabón

La simbología del poblado o dzal,
dzâ
entre los Fang del África Central:
Visión de los cantantes gaboneses
André Pépé NZE y Pierre Claver ZENG EBOME

 

__________________________

Por  Cyriaque Simón Pierre AKOMO-ZOGHE

 

 

Introducción

 

Hablar de África siendo africano es un verdadero ejercicio que consiste en superar primero el peso de los estereotipos y de las ideas preconcebidas inclusive los prejuicios que muchos pueblos construyeron a lo largo de la historia acerca de este inmenso y bonito continente. De hecho, lejos de presumirse de no tener un aporte cultural occidentalizado y sincrético, nosotros vivimos, hablamos, comemos, bailamos, actuamos, etc., según el modelo tradicional de nuestros ancestros. A pesar del proceso de la trata, la esclavitud y la colonización, hemos conservado de manera intacta nuestros referentes identitarios, desde el punto de vista de la religiosidad, lengua, creencias, ritos, cultos, etc. A pesar de que, muy a menudo cuando se habla de África, la gente piensa inmediatamente en el hambre, guerras civiles, Sida y todas las plagas y vicios del mundo. Total piensan en el «infierno». Pues, el verdadero problema se sitúa a nivel de la información y de la ignorancia generalizada que padecen hoy en día los pueblos de los países desarrollados. Piensan que más allá de su modelo de desarrollo, todo lo demás es mera basura y por lo tanto no se llamaría cultura, tampoco civilización. Y el televisor se ha convertido hoy por hoy en su medio de predilección para vehicular una ideología que consiste en pensar que lo africano es negativo. La televisión acá se convierte en un medio que sirve para esclavizar la mente de los adictos de este aparato, que se vuelve, según pienso yo más peligroso que una pistola, más allá de su papel informativo.

¿Por qué lo digo? Simplemente porque hoy en día, mucha gente esclava de la televisión ya no toma la distancia entre las imágenes de la pantalla y la realidad de las cosas. Para ella, todo lo que ve en el televisor es indiscutiblemente cierto, verdad y por consiguiente real. No les preocupa averiguar la fuente de la misma. Por eso, cuando se habla de África, de repente, nos hablan de guerras, hambre, subdesarrollo. Cuando se habla de Colombia acá en Francia, de repente, oímos, la guerrilla, los secuestros, etc. Mientras que, en la realidad estas imágenes son el producto de unas personas que hacen la propaganda, que vehicula detrás de esas imágenes una ideología para forjar el pensar de las personas a sus anchas. Aquellas personas al comprar las imágenes de una mera área de África o Colombia por ejemplo, se permiten expandirlas en todos los países generalizándolas sin precisar que son las imágenes de una mera área aislada del país o del continente que padece dicho fenómeno de que están hablando. No relativiza. La televisión se ha convertido en un negocio enorme, por eso hay que tener un espíritu crítico antes de tomar una postura sobre un documental o una película que acabamos de ver en la pantalla del televisor. Entonces, África como los demás continentes posee toda una historia lejana, desde los jefes de familias, tribus, clanes, poblados, regiones, imperios, etc. Tiene una población de más 799.000.000 de habitantes y consta de 54 países. Pero, más allá de esos aspectos, todos esos países se encuentran alrededor de una identidad común: el poblado ¿Cual es la simbología del poblado? ¿Por qué los africanos idean la supervivencia del poblado? ¿Quiénes viven en él?

Para llevar a cabo este trabajo, intentaremos ver cómo el poblado evolucionó desde los siglos pasados apoyando en los principales referentes que hacen la unanimidad de los habitantes del poblado. Luego veremos la manera cómo se vive en un poblado fang evidenciando las distintas actividades cotidianas de los pueblerinos y evocaremos los distintos habitantes del poblado y sus papeles en el buen funcionamiento de esta área. Al final, acabaremos por ejemplificar a través de los cantos de Pierre Claver Zeng Ebome y André Pépé Nze, (Dzal  y Abâ) que constituirán el corpus que nosotros hemos elegido para mejor percibir el juicio de estos dos ilustres personajes de música tradicional fang de Gabón, sobre el papel antiguo de dzal y sus virtudes entre los Fang de África central. 

 

I - La significación del poblado entre los Fang

 

Dzâ o dzal es el lugar primogénito en el que nació la mayor parte de nuestros padres, abuelos, tatarabuelos, etc. Es también el lugar en el que la tradición surgió para direccionar el vivir de sus habitantes a través de una serie de requisitos. Allá nació la tradición y el conjuntos de sus reglas, prescripciones y adentro alabamos a los ancestros, los fundadores de nuestras sociedades, los que nos antecedieron como seres bondadosos, justos, fieles, honestos y compasivos. A partir de este momento, el poblado reviste otra función, la de la pureza es decir el respeto de los tabúes, porque para llevar una vida larga y segura entre los Fang, hace falta respetar los tabúes. Sin este sacrificio, la familia no puede realizarse como Dios manda tanto en el plano social como económicamente. El tabú entre los Fang es la prueba de que encima de nosotros, respetamos otras fuerzas espirituales: los Ancestros.

También, el poblado nos aparece como un lugar donde una persona se va para iniciarse, por ejemplo, los ritos del bwiti, que consiste en ir a encontrar a los muertos para someterles los problemas de los seres vivos. Esta iniciación se hace gracias al consumo de una planta durante tres días. Esta planta sólo se encuentra en Gabón, se llama el Iboga. En efecto, el Iboga es un arbolito que permite a una persona viajar espiritualmente en el más allá. Este arbolito se lo come sus raíces y los iniciadores quitan las cortezas transformándolo en polvo. Pilan estas cortezas y se las transforma en polvo que tiene un sabor amargo. Es a partir de este instante, los iniciados entran en la sala de iniciación para empezar a comer el Iboga. Se inicia a la gente entre los Fang, a partir del día jueves hasta el domingo. El bwiti es un rito que sirve también para curar muchas enfermedades, los muertos ayudan a todos los iniciados dándoles regalos, como plata, riqueza, fama, poder, potencia, etc. El ritual melan, en el poblado fang sirve para preparar a los jóvenes para descubrir las reliquias del culto familiar. Es una iniciación popular entre los Fang porque todos los jefes de familias elegían a sus hijos como herederos de sus Nkisi, es decir sus fetiches. Y el ritual de melan era una iniciación previa que sufría los jóvenes de 18 a 25 años. Durante esta última, se le enseñaba al muchacho, los secretos de la familia, a través de la comida ritual que le abría los ojos. Con ello, los maestros le permitían al muchacho descubrir el byer, el culto familiar. El byer era un cráneo de un ancestro que servía para ayudar la comunidad entera.

Además, el poblado servía para afirmar la identidad de sus hijos y cada persona en su país luchaba para desarrollar su poblado según el modelo tradicional. Para realizarlo, los habitantes edificaban templos durante el verano para celebrar el levantar del paño después de un luto. Es un lugar de encuentro para todos los familiares. Todos tenían añoranza de su juventud porque tanto los ríos como la selva, cada cual poseía una historieta de su infancia que contaba a los demás, a sus hijos o a sus padres. Era toda una filosofía. La mayor parte de los pueblerinos deseaban todos revivir en conformidad con las leyes de antaño, vivir como antes preparando la comida vespertina, aconsejando a las mozas y mozos cómo cuidar a sus futuros esposos, total cómo administrar y mantener una familia conforme con las leyes tradicionales africanas. Los mozos a su vez, se sentaban en la casa de palabra, que se sitúa en el centro de cada patio. En ella, sólo viven los hombres en compañía con los mozos quienes recibían la sabiduría ancestral. Se los enseñaba cómo cazar los animales, cómo pescar, cómo cuidar a su mujer y cómo desempeñar el papel de jefe de familia. Era todo un ejercicio que nosotros todos, hemos sufrido antes de llegar en las grandes ciudades para estudiar a la occidental. De allí, ir al poblado significaba rechazar lo occidental para vivir lo africano como antaño, es una forma de resistencia cultural, es decir la supervivencia de nuestra identidad cultural patrimonial que se transmite de generación en generación a través de la oralidad. En fin, el poblado en África central sirve para reforzar y fortalecer nuestros lazos como seres regidos por las mismas leyes, tradiciones, historia, el mismo pasado y que conciben con firmeza el mismo norte en el futuro.

 

II - La vida en el pueblo

 

Generalmente, todos los africanos se van de vacaciones a partir del mes de julio hasta finales de agosto. Durante esas vacaciones, hacen una serie de actividades, entre otras bailar el élone, mekom, ozila, gol, ndong mba, onguel élang. En efecto, el élone como lo veremos en otro artículo, es un baile que tiene una función social bien determinada. Durante la ceremonia del luto, se toca el élone para acompañar al muerto en el país de los ancestros. Se hace cantando las coplas que de vivo, le gustaba escucharlo, al morir, los vivos mientras se celebraba esta ceremonia, las mujeres como los varones hacen un círculo y en el medio hay el tamborero que toca mientras el círculo dobla entorno a él. Todo el mundo canta y baila. Es típico de nuestra sociedad. Así como los demás bailes, entre los Fang, se baila para una meta bien precisa. Originalmente, se bailaba para acompañar a los muchachos en sus rituales. Entonces, había bailes rituales, bailes de fiestas populares como durante el bautismo, se solía rumbiar en público para acompañar al recién bautizado, había también bailes de agradecimientos a los dioses después de un buen acontecimiento en la sociedad. Así, podemos afirmar que en el poblado, la gente lleva una vida maravillosa, sana, sin muchos vicios. Por ejemplo, se come una comida sana, maíz, yuca, ñame, la verdura que acaban de sacar en la plantación. Se bebe el agua de las fuentes naturales sin productos adentro. Las plantaciones constituyen la mejor diversión del poblado. Por la mañana a las seis en punto, los padres de familias, afilaban sus machetes, mientras tanto, las mujeres arreglaban sus cestos para cortar leña después de haber cultivado los productos.

Sin embargo, lejos de constituir un lugar anodino, el poblado es un sitio de adquisición de sabiduría entre los Fang a partir de los mitos, leyendas, adagios, proverbios, los cuentos, dichos, etc. Es el momento cumbre para todos los jóvenes africanos escuchar atentamente las palabras sagradas de los ancianos que hablan por mor de los códigos para llamar la atención de los iniciados de los grupos. Cuando un anciano dice: «Make a dzâ» significa en fang, voy al poblado en el sentido espiritual de las cosas, para decir voy a iniciarme, voy a hablar con los Ancestros, los muertos y las otras divinidades, constituye un hecho cultural. Es durante el ritual del  bwiti cuando los vivos van al encuentro de sus difuntos para someterles sus preocupaciones. Yo mismo sufrí esta iniciación en 1994 en Mitzic, mi pueblo natal en la provincia de Woleu-Ntem al norte de Gabón. A través del Iboga, uno empieza el largo viaje en el universo de los muertos, porque en África, los muertos siguen viviendo espiritualmente con los vivos. Consecuentemente, hace falta asociarles en las decisiones cotidianas en el dzâ. Es toda una ciencia, la transmisión del saber con la palabra. Todos esos jóvenes tienen como modelo, buscar la mejor manera para lograr en su vida a pesar de todo.

Es un universo natural y salvaje por las múltiples fieras que percibimos diariamente pero que conviven con los seres humanos en armonía. Las selvas son impenetrables por la abundancia de árboles que tiene entre otros: Asseng que sirven para fabricar la caja de resonancia de los tambores y tan-tan, Atüign, que sirve para fabricar la ropa por sus cortezas, Oveng, es uno de los árboles más duro y es de color negro que sirve para esculpir las máscaras para los bailes rituales y permite reproducir las estatuillas de algunos dioses fang como el byer;  Ekuk, cura el dolor de cabeza, la fiebre y muchas otras enfermedades en relación con el cuerpo físico, Azingo, el símbolo de Gabón al extranjero porque sólo este árbol existe en Gabón y permite fabricar las mesas, sillas, las puertas de las casas, etc.; Anguma, es el árbol que más se vende en Gabón, es popular por sus virtudes, sirve para cualquier tipo de trabajo en la carpintería, etc. En cuanto a las plantas medicinales, tenemos por ejemplo: Messep, es el mentol, cura la gripe, la tos, etc, Ossim, abre la cabeza y permite tener buena capacidad de retención, ayuda a la memoria amontonar una pila de información sin esforzarse; Ndem-Engogo, a su vez cura las manchas a nivel de la piel, limpia la piel y elimina las sarnas y otras enfermedades relacionadas con la piel; Alô-Nvû, es una planta afrodisíaca que se utiliza para seducir a la mujer, también durante la relación sexual, Alô-Nvû procura más placer a la mujer y le permite alcanzar el orgasmo prontamente. Abre también el rostro para atraer a las mujeres porque hay un dicho entre los Fang que estipula lo siguiente, un mozo que ve la desnudez de una mujer anciana, se le oscurece el rostro y las mujeres le van a rechazar sin saber el por qué. Entonces Alô-Nvû tiene la virtud de quitar esta oscuridad para que el muchacho vuelva a tener amistades y novias; Ayi-Ave, es la planta de predilección entre las mujeres, sirve para quitar la potencia sexual del hombre durante la relación sexual, o si el hombre engaña a su mujer, basta con introducir el polvo de Ayi-Ave en el bolsillo del pantalón de su esposo, al ir con otra mujer, su sexo no se pondrá en erección; y las sabanas propician el contacto de las jóvenes parejas encontrarse y urdir las mañas para huirse, en caso de que los padres de uno de ellos no quiere que esta relación salga adelante, este fenómeno se llama el Abôm, es decir el rapto, queda hasta ahora vigente entre los Fang. En el dzâ, más allá de la flor que acabamos de ejemplificar, encontramos también toda una simbología entre el universo de la fauna. Por ejemplo, algunos pájaros como lo sabemos desempeñan un papel protagónico en el dzâ. Tenemos, lechuza, entre los Fang, Akung, que según los ancianos, los hechiceros eligieron el canto de este pájaro para dar señal a todos los hechiceros que ya es hora para salirse de sus cuerpos e irse en el más allá para hacer daño a los vecinos; también para echar un mal de ojo al ajeno. Por esto, al oír el canto de la lechuza en el poblado, los jefes de familias de levantan de noche y empiezan a hablar en voz alta para prevenir al espíritu del hechicero que se halla en la lechuza dejar de gritar porque no hay hechicero en su casa. Todo esto ocurre a la medianoche.  En el dzâ, hay también el canto de Tsoñ cuyo grito, ngôfio anuncia un evento triste y peligroso en el poblado; el camaleón, Ebumaküküign, su presencia presagia un futuro infeliz, anuncia un luto, etc.; la mariposa, Evubap, anuncia la llegada de un huésped importante en la familia;  el grito de los perros, Benvu de noche es el signo de que los hechiceros ya están volando para encontrarse.

El poblado queda también este sitio en el que los ancianos enseñan a los jóvenes el arte de hacer las trampas para cazar los animales y los pájaros. Es una técnica especial que sólo posee el secreto, los ancianos. También, es un espacio propicio para aprender cómo pescar el pescado a través de la caña de pesca que se concibe entre los Fang de manera tradicional. Dzâ permite a los jóvenes dominar el arte de bailar y cómo se fabrica los instrumentos de música. Por ejemplo entre los fang el baile o la danza es una memoria del tiempo, la crónica de de los acontecimientos, el periódico cotidiano. La vida de las colectividades se caracteriza por la alegría, la fiesta, el detenimiento y la gravedad. Es por ello, encontramos en el poblado fang tres tipos de bailes, hay: las danzas para fiestas, las danzas para ocasiones especiales sobre todo en relación con la curación, el exorcismo, el matrimonio, etc.; y hay las danzas rituales relacionadas con las iniciaciones. Así, en el dzâ, la danza es algo que se transmite de persona en persona, de grupo en grupo por vía de una ofrenda como una gallina que constituirá el plato ritual del futuro iniciado. Danzar en la sociedad tradicional fang consiste en una manifestación artística para celebrar el goce y el dolor. Durante este proceso, los bailarines imitan algunos animales como el puercoespín, los saltos del antílope, el andar del elefante y del gallo, el principio de la danza se hace imitando el movimiento de la tortuga, es decir lentamente. Y según la danza, los protagonistas mueven los brazos, los pies, el abdomen o la espalda, los hombros, la barriga, la cintura, pero raras veces se hace así entre los Fang. La danza purifica y llama la bendición de los ancianos. Es un momento importante entre los tamboreros y los bailarines porque durante una danza ritualizada, hay una comunicación espiritual que se hace entre ellos, cantan y bailan las palabras y el tan-tan o el tambor. Entre los Fang la mujer protagoniza la danza y direcciona a los jóvenes. Y los hombres a su vez se ocupan de la iniciación de los bailarines y de la preparación espiritual de ellos.

Consecuentemente, toda esa música tradicional tiene un efecto emocional que calma a los espíritus perturbados y suaviza las costumbres. Como el joven David en la Biblia lo solía hacer al Rey Saúl que estaba poseído por los malos espíritus, a través de su arpa, Saúl encontraba la paz interior que se ponía a dormir. Del mismo modo, la música entre los Fang posee las virtudes de suavizar las costumbres y mece a las almas enfermas. Asimismo, llama a los espíritus en caso de enfermedad para que vengan a solucionar algunos problemas en la sociedad. Sirve también para divertirse, es la vía en la cual los Fang alaban a sus Ancestros por haberles dado abundancia en las cosechas, recolección, pesca y caza, etc. Es un arma que relata el pasado, describe el futuro y entrevé el futuro. Con ello, la música tradicional a veces es comprometida, revolucionaria, instructiva, es toda una forma de vivir.

También, ir a dzâ, para los padres es hacer un retorno para circuncidar a los muchachos. Entre los Fang, la circuncisión, la primera iniciación que sufren todos los jóvenes ante todo. Durante este ritual de paso, los hombres se apartan durante una semana para proceder a este ritual. En efecto, el especialista, lleva encima de él un cuchillo ritual y corta el prepucio de un tirón y mientras derrama la sangre, mastica una hierba que sirve para parar la hemorragia. Después, mastica otra vez el Mondongo, o Ndong, que es el picante tradicional, se llama también el polvo de Guinea. Este picante es el que da potencia al pene, porque el grito que ejecuta el muchacho le da fuerza y poder sexual. De esta forma, la circuncisión es una forma de limpiarse el cuerpo y el espíritu. Porque entre los Fang una persona que no está circuncidada, no existe, es impura y no puede participar en las reuniones del clan. Es todavía niño, está sucia porque anda con el prepucio encima. Todo este ritual se desarrolla en el poblado durante el verano.

Por lo tanto, podemos retener que el momento cumbre de ir al poblado en el mes de agosto que la celebración de los matrimonios, noviazgos, y la ceremonia del luto, el levantar el pago en el mes de agosto porque es el periodo en el cual todos los Fang salen de la capital para ubicarse en sus poblados nativos, dejan de trabajar y se consagran a realizar sus proyectos veraniegos. Así, toda la familia se reúne y la ceremonia tiene más énfasis. La gente se ayuda mutuamente y disfruta la vida tradicional.

 

III - Los ancianos y el pueblo

 

El símbolo más llamativo del poblado, el lugar donde se toma todas las decisiones, el centro de la política cotidiana, el núcleo el poder económico, del poblado: es el Abâ, o la casa de palabra. Sólo los hombres, las mujeres que han alcanzada la menopausia porque está limpia espiritualmente y los jóvenes iniciados tienen derecho de ir a sentarse en la casa de palabra. Van allá para educarse tradicionalmente. Tampoco, las mozas, las mujeres que siguen teniendo las menstruaciones no tienen permiso de sentarse en el Abâ.  Pues, lo que es preciso retener aquí es que el poblado en el sentido fang de las cosas es el sitio en que moran todos los sabios de las cosas ocultas, son los que poseen los secretos de la vida social y tienen con ellos la llave de la trascendencia en el más allá. Por ello, cuando se evoca la palabra dzâ entre los Fang, se ve automáticamente la presencia de estos seres enigmáticos. La pregunta que solemos hacer es la siguiente ¿Por qué sólo encontramos más personas maduras en los poblados fang?

Entre la enumeración de los paradigmas que designa el poblado entre nosotros, hay la palabra, Elik. Este paradigma tiene una carga de acepciones, tanto en el plano psicológico como en el plano social. Elik representa el lugar en el que antiguamente vivían los primeros Ancestros fundadores de los clanes y poblados. Es también en aquel sitio donde se encontraba, el círculo sagrado cuyo sentido general se relacionaba con el simbolismo del santuario. Representa el lugar donde reside el conocimiento y la potencia. Las sepulturas de los miembros de la familia, los ancianos, Ngangas o curanderos allí se encontraban también. En efecto, en el dzal, los ancianos tienen la fuerza de la retórica, el poder del verbo, de la palabra, el arte de hablar. Por lo tanto, se suele decir entre los Fang, durante el proceso de resolución de litigios en la casa de palabra que: «la palabra es vibrante, su verbo es alto y su gesto noble». La fuerza de la palabra, el arte de hablar, de resolver de los conflictos forma parte del cotidiano de los ancianos fang. Hacen gala de la sabiduría, a distancia, sentados en la casa de palabra, con una pipa en su boca y el cazamoscas en la mano, oíamos por parte de ellos: «este hijo será rico, inteligente, poderoso, etc.» o «este hijo será un ladrón, malo, pobre, etc.» Tienen poder de bendecir y maldecir. Poseen el don de la ubicuidad. Tienen tres ojos como lo solemos decir en mi poblado. El cazamoscas es aquí el símbolo del poder, por ello al ver un anciano con un cazamoscas en la mano, los jóvenes le dan silla para sentarse, le traen un vaso de agua o cualquier objeto o cosa que tiene relación con el respeto, la honra y la obediencia para con ellos. Otro papel importante del poblado y de los ancianos es el conocimiento de la genealogía. La genealogía tiene su oriundo en las épocas remotas. Es un ejercicio que consiste en decir los apellidos desde los Ancestros primogénitos hasta nosotros su prole, los vivos. Y todos los Fang dominan la genealogía que consta a veces de 50 a 60 generaciones atrás. La mía consta de una vigésima de generaciones empezando por mi persona hasta los tatarabuelos.

La relación entre el pueblo y los ancianos es muy estrecha porque, como lo venimos diciendo que entre los Fang, antiguamente hasta ahora, son los ancianos quienes más viven en el poblado porque tiene la carga de perpetuar la tradición. Los jóvenes tienen más interés a vivir de manera liberal sin cumplimentar con algunos requisitos. Por ejemplo el respeto de los tabúes. Entre todos los pueblos fang, los artistas, políticos, hombres famosos como religiosos inclusive los intelectuales tienen fama y logran en sus empresas porque respetan los mandamientos ancestrales. Y a partir de este instante el poblado se convierte en un lugar sagrado en el que cada pueblerino se inculca una disciplina de vida de acuerdo con las leyes vigentes de aquello. «Me voy al poblado», se vuelve no sólo una forma de re-visitar su comportamiento, sino una manera de vivir de acuerdo con la tradición. Dzâ ahora es la relación espiritual que un ser equilibrado establece entre él y la tierra de sus Ancestros. Entonces, «me voy al poblado»  se vuelve una iniciación misma en el sentido de revivir de acuerdo con las leyes establecidas por los ancianos, respetando la naturaleza, los ancianos, la tierra, tradición, etc. Por lo tanto, en todos los poblados fang, abundan los ancianos que custodian toda esa riqueza que es un patrimonio cultural que todo el fang tiene como legado ancestral.

 

VI - Dzal según la visión de los dos famosos cantantes fang de Gabón: André Pépé NZE y Pierre Claver ZENG EBOME.

 

Los famosos cantantes tradicionales en la lengua fang de Gabón, André Pépé Nze y Pierre Claver Zeng Ebome en sus discos, alaban nuestros poblados desde el punto de vista de la educación de la juventud de hoy. André Pépé Nze, tiene un canto que se titula Dzal en el que añora todos los aportes positivos que le ofertó desde niño. Evoca que en el dzal, se come y se vive sanamente. Afirma que en el dzal  no existía plata, no existía el racismo, no había la injusticia, la discriminación, la inseguridad, la pobreza y todas las demás plagas que conocemos hoy en día. Dzal según Pépé Nze André, es un lugar perfecto en el que sobrevive la ética que queda imprescindible para la buena marcha de una sociedad. Dice: «maye ke a dzal, ngôgh ma», es decir, yo quisiera ir al poblado, por Dios, para preservar su educación incluso sus valores intrínsecos. Coloca dzal, a nivel de la filosofía de Platón cuando invita a la persona a dejar la caverna para contemplar la Luz, la Verdad, la Idea. Acaba diciendo que, el dejar el poblado para la ciudad constituye el principio de los problemas que tiene nuestras sociedades de hoy. Según André Pépé Nze, entrábamos en la ciudad o en la modernidad con los ojos cerrados sin hacer un análisis previo de nuestro patrimonio cultural y el de los demás, es decir de europeos. Hemos olvidado nuestros valores para adoptar los del occidente sin ser nosotros mismos los occidentales. Afirma que el universo occidental que fue el modelo que nos impuso el colonizador corroborando que nuestras tradiciones y costumbres eran feas y malas. Mientras que las suyas eran bonitas y positivas. Entonces, según él, si hubiéramos custodiado dzal,  hubiéramos impuesto nuestras lenguas y costumbres a los europeos en el tiempo de la colonización, que es para él el periodo de la pérdida de nuestros valores nobles, nuestras civilizaciones y nuestro Ser entero.

 Del mismo modo Pierre Claver Zeng, reprime la juventud de hoy por haber abandonado la tradición de los ancestros a través del abandono de dzâ en el canto de Abâ. Canta en el título Abâ  que «Dzal é se dañ me sok egheñ da be bele abâ», es decir un pueblo nunca puede salir adelante si no coloca encima de su política el Ábâ. A su vez, nuestras sociedades según él conocen un verdadero problema de redefinición identitaria porque hemos desdeñado nuestros referentes en detrimento de la lengua de los europeos, su cultura, su vivir. Pierre Claver Zeng Ekome va más lejos diciendo que si el pueblo fang sigue menospreciando la fuerza del Abâ, nunca llegará a solucionar sus problemas. Opina que en el Abâ, los hombres se reúnen, un día antes del encuentro oficial en la casa de palabra para anunciar a los jefes de familias que tal o cual día habrá un lío en la casa de palabra. A partir de este momento, los distintos jefes de familia se ponen a reflexionar y deciden cada uno ir a pensarlo bien para que el día D, todos los representantes hagan sus propuestas para ayudar a la familia que está en conflicto. Afirma que si la relajación de las costumbres va creciendo en nuestros poblados es porque los padres inclusive los jóvenes van abandonando el Abâ que es como lo venimos demostrando el zócalo de dzal. Invita por esto a todos los Fang de volver a ir al Abâ  para recibir las soluciones de sus problemas. Piensa que la sociedad tradicional fang empezó a desmembrarse desde el momento en que Abâ y dzal  fueron descuidados por los vivos.

Sin embargo, ambos cantantes están de acuerdo de que la ciudad y el desarrollo a la occidental participó en gran parte a la relajación de las costumbres del pueblo fang. Llaman por esto la atención de la juventud fang de hoy, nosotros la nueva generación a custodiar dzal y el Abâ que son para nosotros los lugares privilegiados para que los Fang de hoy luchen para la supervivencia de nuestra cultura patrimonial. Ambos cantantes aseveran que si nuestro país Gabón en particular conoce algunos problemas hoy a nivel económico, social y político, es porque el gabonés descuidó su modelo tradicional de vida para adquirir el modelo occidental que no tiene nada que ver con nuestro pasado, nuestra historia y nuestras tradiciones. Opinan que el verdadero remedio para solucionar nuestros problemas cotidianos es primero el retorno hacia  nuestras tradiciones, costumbres a través de nuestras lenguas. Nos invitan a conocernos primero antes de conocer el universo ajeno. Sócrates, nos recordó este dicho que uno tiene que conocerse a sí mismo antes de conocer a los demás. Igual como Pierre Claver Zeng Ebome y André Pépé Nzé nos enseñan el camino del poblado para mejor encarar nuestras dificultades, así es como el continente africano resolverá de manera definitiva sus problemas de acuerdo con las realidades autóctonas.

A través del verbo y de la destreza que adquirieron en el poblado, ambos cantantes, además de ser ilustres personajes en la vida artística de nuestro país, son padres de familias y funcionarios de la administración gabonesa. Viajaron mucho a través del mundo y ocuparon muchos puestos de responsabilidad en nuestro país. Pierre Claver Zeng Ebome, nació en el poblado Nkolabona, es el cantante más popular en la provincia de Woleu-Ntem, es casi el mejor cantante del pueblo fang de Gabón entero. Hoy es casi el único ancestro vivo que tienen todavía los Fang hoy por hoy. Es un monumento nacional. Posee el secreto del habla auténtico. Cuando grita «mong ye olong», Pierre Claver Zeng, llama la atención de los Fang que no forma parte de los cantantes que hacen el mero folclor como lo vemos de manera común y corriente. Quiere decir que salió de la escuela de los ancianos y su papel es guiar el pueblo, transmitirle la sabiduría que es el legado de antaño. La lengua que usa Pierre Claver Zeng es culta, complicada, limpia, original, elegante, pura, sólo los iniciados y los miembros que vivieron en el abâ  pueden descifrar los códigos de sus mensajes. Igual como André Pépé Nze, nació en Makokou, es el cantante en la lengua fang más famoso que conoció la provincia del Ogooué-Ivindo. Nació en dzal en una época en la que la palabra desplazaba las montañas entre los Fang durante la gran migración de este inmenso pueblo al salir de Egipto para el África central. Ambos poseen la retórica y la magia de los vocablos, son los únicos que tienen el secreto de las palabras idiomáticas y de los modismos de la lengua fang ancestral. Fueron iniciados desde muy pequeños en este ejercicio. Cada una de sus canciones tiene una moraleja al final. No cantan porque sí. Son comprometidos y luchan sobre todo para la custodia de nuestra identidad ancestral y nuestros valores tradicionales. Al escucharles, es como si bebiéramos el vino de la sabiduría, sus palabras en el idioma fang son como la filocalía, es decir que cura el corazón enfermo y tiene sed de escuchar el verbo de la salvación. Cuando se toca una de sus canciones en Gabón, todos los Fang escuchan atentamente los consejos y los mandamientos de los ancestros. Son los iconos de nuestro pequeño país y de nuestra identidad cultural africana, gabonesa y fang particularmente.

Así, Pierre Claver  Zeng Ebome y André Pépé Nzé, en sus cantos, se afanan por la preservación de la memoria. Escucharles  es hacer inconcientemente un viaje iniciático. Sus cantos poseen una doble cara, alaban por un lado una epopeya guerrera y por otro se presentan como una fábula poniendo de manifiesto los personajes amenazados por las criaturas extranjeras. Por eso, notamos en los versos de ambos cantos una acumulación de apellidos y lugares expresados bajo forma de códigos simbólicos.
 

En conclusión, la filosofía de dzal es según lo dicen los ancianos el lugar en el que el verbo encuentra su función primogénita. Ir al poblado como lo venimos demostrando es un ejercicio que consiste en retornar a vivir durante cierto tiempo en la tierra de los Ancestros para mejor enfrentar los múltiples desafíos de la sociedad actual. El poblado, para los Fang, es la base de sus tradiciones y de su identidad. Es el sitio en el que se inician a los jóvenes, se adquieren la sabiduría ancestral, se vuelven hombres cumplidos conociendo los altibajos de su universo tanto místico como material. Lejos de constituirse un mero sitio donde hospedan los individuos de edad madura, dzal simboliza la lucha, la resistencia cultural, es un lugar de memoria, la custodia de sus valores nobles nos identificarán los unos y los otros.
 

Conclusión

 

Consecuentemente, hemos tomado el ejemplo de nuestros dos famosos cantantes fang André Pépé Nze y Pierre Claver Zeng Ebome que han escrito dos canciones famosas: dzal y abâ para prevenir el pueblo fang entero a cerca de los peligros del viento del occidente que tiene por función destruir nuestros modelos tradicionales de vida en detrimento del modelo de ellos que hasta ahora ignoramos la fuente. Nos avisan de tener siempre vigente los valores de nuestras tradiciones y el patrimonio cultural de nuestros antepasados. Y sugieren que Gabón y su pueblo llegarían a solucionar sus problemas si volvieran a poner de realce nuestra identidad patrimonial que sólo se encuentra custodiado en el abâ y en el dzal.  Y acaban diciendo que si nuestras sociedades padecen varios fenómenos sociales y políticos hoy, es porque hemos descuidado la esencia de nuestro Ser que es el zócalo de todo desarrollo, el hecho de conocerse sí mismo antes de conocer al ajeno. Y este conocimiento de sí mismo se esconde detrás de los paradigmas  del Elik, abâ y del dzal.

 

____________
IMÁGENES EN EL ARTÍCULO (orden descendente):

Fang mask Louvre MH65-104-1, See page for author [Public domain], via Wikimedia Commons | Iboga, By CiXeL, [Public Domain], via Wikimedia Commons | FANG mask, By arts-primitive.com (Tribal art collection) [Public domain], via Wikimedia Commons